Clinicas para adelgazar
Seguro que ya estás cansada de los regímenes y las clinicas para adelgazar con nombres absurdos y resultados mínimos. Por eso, te proponemos, de la mano del doctor Máximo Ravenna, algo totalmente distinto: cuidar tu silueta, perder peso -si te hiciera falta- y mantener bien arriba tus niveles de energía, modificando algunos de tus hábitos. Demasiado bueno para ser real? Seguí leyendo y vas a ver cómo la promesa se convierte en realidad...
A calentar los motores...
Claves pura que este programa en las clinicas para adelgazar realmente funcione: Cuándo iniciarlo: Si trabajas de lunes a viernes, te conviene empezar la dieta un lunes, como para poder comprar el fin de semana anterior todo lo que necesites. Si tenes una actividad menos estructurada, podes empezar cuando quieras, reservando un día del fin de semana para la sesión de mimos que te explicamos más adelante. El día antes: Completa el téstele la otra página y descubrir es tu perfil a la hora de comer. Después, fíjate en la lista de alimentos recomendados para tu perfil y asegúrate de tenerlos a mano en tu casa y en la oficina. Días 1 a 28: Seguí el plan diario personal que aquí te proponernos.
Cada mañana: Dedicále 15 minutos al gym diseñada para tonificarte... ¡Sin agotarte! Tres veces por semana: Por turnos, con tu pareja o con una amiga, dedicáte a dary recibir el masaje que te proponemos más adelante. Una vez por semana: Pónete egoísta y disfruta t fondo de la sesión de minios que vas a encontrar en última página de este especial.
Las clinicas para adelgazar y las mujeres ansiosas
Mujer ansiosa
• Ansiosa y eternamente "acelerada", la mujer hiperactiva suele ser una profesional exitosa y de agenda sobrecargada, para quien el solo hecho de sentarse a comer es poco menos que una pérdida de tiempo. Por lo general, es delgada y con una cierta tendencia a perder peso. Come salteado, poco y casi a disgusto, por lo que frecuentemente se siente cansada y tiene problemas para relajarse y conciliar el sueño. Las comidas pesadas le caen pésimo y suele tener una dieta poco variada y atractiva.
Bajá un cambio. Lo primero es tomar conciencia de que tu estilo de vida -exitoso en apariencia- puede tener costos muy altos en clinicas para adelgazar para vos en el mediano plazo. Alimentarte mal, dormir peor y olvidarte del goce nunca es gratuito. El verdadero éxito pasa por el equilibrio.
La primera regla de oro es empezar bien la mañana. Despertáte temprano, desayuna con calma y arranca la jornada con más placer que apuro. El desayuno, una comida clave, no tiene por qué ser súper abundante. Frutas, yogur, café con leche o una tostada con queso son un gran puntapié inicial.
Para aumentar tu caudal de energía, consumí grandes cantidades de frutas y no olvides los lácteos. Limita el consumo de carnes rojas (que suele provocar estados de excitación y, luego, embotamiento) a no más de dos o tres veces por semana y reemplázala por carnes blancas y pescados.
Hace un break para almorzar con calma. La idea es comer -no deglutir- recuperando los sabores y las texturas de cada plato. Hace que tus comidas sean más sabrosas con un toque de especias y hierbas frescas, que dan placer sin engordar.
Para dormir mejor, aposta a la luz tenue, apaga la radio y la tele y respira profundo. Una buena manera de generar endorfinas y descansar es salir a correr o realizar algún deporte tranquilo, como la natación o el golf.
Mujer golosa
• Es el tipo de mujer que come al compás de su estado de ánimo y cuando se frustra, se siente triste o tiene un contratiempo, se alivia devorando sobre todo alimentos ricos en azúcares y harinas. Por eso también muestra cierta tendencia a ganar peso con facilidad. Tiene una personalidad más bien inmadura, con muy poca tolerancia a la frustración y un mal manejo de la adversidad. Y su mala relación con el comer parte de ahí, ya que -al no tener mecanismos para tolerar los pequeños problemas que se presentan todo los días- se refugia en las golosinas y se "premia" con grandes dosis de dulces.
Antes de abrir la heladera o pasar por el kiosco a comprar un chocolate, pregúntate si de verdad sentís hambre o si, en realidad, estás triste, enojada, aburrida o lo que fuera. Si es así, la idea es tolerar esos sentimientos y esperar a que se pasen, no taparlos con montañas de chucherías dulces...
Corta el círculo vicioso del azúcar. La próxima vez que creas que necesitas un chocolate o un caramelo, decí "no", o reemplázalo por algo que no sea dulce (una rodaja de pepino, por ejemplo). Eso va a ayudarte a aceptar que no estás hambrienta, sino encaprichada con un antojo poco saludable.
Tené presente que, al suspender el azúcar, se eliminan los altibajos de la insulina en la sangre y tu estado de ánimo también se vuelve más estable, sin picos de euforia y depresión. Al mismo tiempo, acordáte de aumentar tu consumo de vegetales, frutas y carne para que sientas menos hambre.
Antes de comer, toma un vaso de agua y fíjate qué pasa. A menudo confundimos la sensación de hambre con la de sed...
Rechaza de plano la trampa-diet y prefiere las clinicas para adelgazar. Esto es, reemplazar el azúcar refinada por productos dietéticos que, ingeridos en exceso, terminan engordando tanto o más que los convencionales. ¿Por qué? Porque la compulsión sigue intacta; sólo se modificó la manera de ponerla en evidencia.
Mujer conservadora
Es la clase de mujer que -si bien aspira a comer saludablemente asocia buena alimentación con exceso de comida, abuso de carnes y papas, y sobredosis de aceites. Para peor, como mastica poco y el alimento llega al estómago casi sin digerir, después se siente pesada y con sueño. Según ella, los alimentos más livianos no la "llenan" y por eso prioriza las proteínas (en especial, carnes rojas), el pan y las grasas. De allí también que se sienta pesada (y culpable) después de una comida abundante y que le cueste conciliar el sueño. Es, por lo general, de contextura media y con tendencia a engordar por su modo de comer.
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